Alcoholemia

 

¿Consume habitualmente alcohol? ¿Qué cantidad de alcohol toma al día? ¿Cada vez que toma alcohol llega a un estado de embriaguez? ¿Bebe alcohol en compañía? ¿Ha tenido alguna sanción por conducir ebrio o algo relacionado con el alcohol?

¿Se siente culpable cuando bebe? ¿Miente sobre cuánto y cuándo bebe? ¿Le han dicho más de una vez que están preocupados por su comportamiento con el alcohol? ¿Necesita beber para estar relajado o sentirse mejor? ¿Se olvidas de lo que hizo cuando estaba bebiendo?

 

Breve descripción del trastorno

La característica esencial de la intoxicación alcohólica es que se da un cambio psicológico o un cambio en el comportamiento habitual, que se vuelve inapropiado y no se valoran las posibles consecuencias negativas. Genera un deterioro de la vida familiar, laboral y social. Los síntomas no son debidos a una enfermedad médica y tampoco se explican mejor a causa de otro trastorno mental.

Siempre debe darse un abuso del alcohol para llegar a una intoxicación alcohólica, dependencia o adicción.

Síntomas destacados:

  • Comportamiento agresivo, expresión de emociones inadecuada, poca capacidad de razonamiento o juicio, lenguaje poco claro, falta de coordinación, desequilibro al caminar, movimiento involuntario e incontrolable de los ojos, deterioro de la atención o pérdida de memoria, disminución de la actividad física e intelectual e incluso se puede llegar al coma.
  • Síntomas de abstinencia: cambios de humor bruscos, pero sobre todo irritabilidad y enfado, nerviosismo, problemas para dormir, inquietud… Habría que tener cuidado con la posibilidad de tener delirium tremens, donde se dan alucinaciones y convulsiones y habría que acudir inmediatamente al hospital.
  • Es muy probable vivir el primer episodio de intoxicación alcohólica en la juventud, con una edad de inicio de la dependencia alcohólica entre los 20 y los 30 años. La gran mayoría de quienes desarrollan trastornos relacionados con el alcohol lo hacen a partir de los 30 años. La primera demostración de abstinencia no aparece probablemente hasta que se han desarrollado muchos otros aspectos de la dependencia alcohólica. El abuso y la dependencia del alcohol presentan un curso variable que se caracteriza frecuentemente por períodos de abstinencia y de recaídas. La decisión de dejar la bebida, se da a menudo como respuesta a una situación de crisis, y es seguida con toda probabilidad por semanas o meses de abstinencia. Sin embargo, una vez reanudado el consumo de alcohol reaparecen de nuevo rápidamente los problemas graves, porque el consumo no se empieza poco a poco sino en la cantidad que se ingería antes de dejarlo.

 

Propuesta de abordaje terapéutico

Para conseguir dejar un hábito adictivo o de dependencia suele ser en, casi todos los casos, necesaria la ayuda de uno o varios profesionales. Después de haber hecho el diagnóstico, el objetivo es la desintoxicación del alcohol. Para ellos es muy recomendable acudir a algún centro de desintoxicación ya sea de forma ambulatoria o con régimen de residencia. Después se pasaría a la parte de deshabituación del alcohol que también se puede realizar de esas maneras. Es necesario averiguar con qué frecuencia, intensidad y duración consumía alcohol y el tipo de comportamiento que tenía con respecto al consumo. Además de la cantidad que se ingería. Para poder determinar cuáles son los mayores factores de riesgo que hay que evitar (compañías, situaciones, lugares…) También habría que trabajar las ideas distorsionadas que se tienen sobre las sensaciones o consecuencias positivas del alcohol, reforzar las consecuencias negativas. Explicar la relación que existe entre los pensamientos, emociones y conductas, cómo se influyen unos a otros y cómo podemos modificarlos. Trabajar en las actividades de ocio y tiempo libre, hábitos de vida saludables y ordenados (es importante tener horarios estructurados, responsabilidades…). Hacer prevención de recaídas para no caer en la falsa percepción de control y autoengaño y exponerse a situaciones de riesgo. Las terapias de grupo son muy beneficiosas en estos casos y sirven de gran ayuda para el mantenimiento de la abstinencia. Si se puede implicar a las personas cercanas para que ayuden a controlar estímulos del ambiente que pueden generar situaciones de riesgo, supondría un gran avance en el tratamiento. Además, la psicoeducación es fundamental: explicar tanto a la persona como a los familiares y personas cercanas en que consiste el problema, las fases que se dan, que riesgos existen, que situaciones y personas se deben evitar y como comportarse ante determinadas situaciones.  El apoyo comunitario es muy beneficioso para la recuperación de la persona porque proporciona seguridad y control.

 

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