Hipocondría

¿Padece síntomas físicos a los que su médico no le encuentra explicación? ¿Sigue estando preocupado cuando le dicen en el médico que todo está normal? ¿Le preocupa que los síntomas que tiene se deban a una enfermedad grave? ¿Lleva 6 meses sufriendo estos síntomas? ¿Siente que su vida se ve afectada por este problema? ¿Qué no le creen?


Breve descripción del trastorno

La hipocondría consiste en tener una preocupación excesiva y miedo a padecer una enfermedad grave o bien de tener la certeza de que la tienes. Todo a partir de la interpretación propia de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo (por ejemplo: un lunar), se da un examen continuo y  preocupado, incluso obsesivo de las funciones básicas del cuerpo, y se piensa en ellas como una forma segura de en tener un enfermedad. La preocupación no se va aunque el médico nos indique no hay nada anormal en las pruebas realizadas. Esta preocupación y síntomas dura al menos 6 meses y causa un deterioro en la vida en general: familiar, social, de ocio…

Síntomas destacados:

  • Preocupación o miedo de padecer una enfermedad grave o estar convencido de que ya se tiene. Esto genera ansiedad.
  • Preocupación sobre las funciones corporales: por  ejemplo el latido cardíaco, sudor o movimientos del tubo digestivo o los uréteres, a anormalidades físicas menores como pequeñas heridas o tos,  a sensaciones físicas vagas y poco claras (por ejemplo: “corazón cansado” o “venas dolorosas”).

La hipocondría puede iniciarse a cualquier edad; sin embargo, lo más frecuente es que empiece a los 20-30 años. Suele ser crónica, pero va variando la intensidad. En ocasiones es posible una recuperación total. Como indicadores de un buen pronóstico están un inicio agudo, la presencia de algún trastorno o enfermedad más excepto que se trate trastornos de la personalidad, y que no haya una ganancia secundaria.

Hay que descartar cualquier enfermedad médica, hay que tener cuidado en el caso de los niños, donde los síntomas como el dolor abdominal son frecuentes pero no se debe diagnosticar hipocondría a no ser que tenga desde hace tiempo una preocupación excesiva por tener una enfermedad; y en el caso de los ancianos, donde esa preocupación suele indicar un trastorno del estado de ánimo.


Propuesta de abordaje terapéutico

Para abordar la hipocondría hay que centrarse en dar información sobre cuál es la naturaleza de los síntomas e intentar desmontar la certeza de que se está enfermo. Es necesario saber que es normal y adaptativo preocuparse por la salud, pero también lo es el saber decir adecuadamente qué intensidad y frecuencia tienen algunos síntomas. Habría que utilizar estrategias para tratar fobias en relación a la muerte y las enfermedades. Prevenir conductas de evitación y escape, como la búsqueda de información sobre los síntomas ya que alivian la tensión de sufrirlos porque se les encuentra supuestamente una explicación, habría que entender la relación que hay entre los pensamientos, emociones, conductas y los síntomas. También es muy adecuado aprender habilidades para poder manejar los síntomas y utilizar estrategias para poder abordar los pensamientos inadecuados que llevan a interpretar los síntomas físicos como señales de enfermedad.  Para todo esto sería necesario brindar una buena comprensión hacia el dolor que sufre y escuchar de manera cercana y atenta el problema.

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