Insomnio

¿Tiene dificultad para iniciar o mantener el sueño? ¿Siente que se levanta cansado/a y su sueño no es reparador al menos durante el último mes? ¿Esta situación de cansancio y “no haber dormido bien” afecta a su quehacer diario, como el trabajo, la vida social u otras áreas de su vida?


Descripcion del trastorno

Se ha considerado el insomnio como un síntoma de otro tipo de trastornos, pero Harvey (2001) afirma que el insomnio se da más frecuentemente en personas sin ningún otro problema, por eso su tratamiento como elemento aislado es importante, incluso cuando acompaña a algún otro problema, su mejora influye de manera importante en la solución de los trastornos a los que se asocia. Esta autora considera que también se ha demostrado que la presencia del insomnio puede llegar a precipitar problemas diversos como la depresión, ansiedad, etc.

Provoca mal estar y deterioro físico y social. Los factores psicológicos intervienen en el 80% de los casos. Puede ser transitorio (duración de menos de un mes) o crónico.

La prevalencia anual esta entre el 30-40%, aumenta con la edad y afecta más a las mujeres.


Abordaje terapéutico

Se ha demostrado la eficacia del tratamiento cognitivo conductual, como métodos no farmacológicos de tratamiento del insomnio.

Conciliar el sueño es un proceso pasivo por lo que no se puede uno esforzar en ello, cualquier esfuerzo que haga para dormir es un inhibidor el proceso automático que genera el sueño (Espie, 2002).

El objetivo del tratamiento es restablecer las condiciones que originan el sueño de forma automática y después lograr que se establezca el automatismo. Para lo cual hay que conseguir unas condiciones fisiológicas adecuadas, mantener un ambiente propicio para el sueño y conseguir una desactivación física y cognitiva.

Se tiene que acudir al condicionamiento clásico de forma que los mecanismos anteriores se hagan de forma automática y sin ningún esfuerzo. Se trata de controlar los estímulos de forma que, por ejemplo, meterse en la cama desencadene por sí mismo el sueño.

La higiene del sueño ayuda a restablecer las condiciones fisiológicas adecuadas:

  1. Efectuar ejercicio moderado de forma continuada, pero no hacer ejercicio intenso justo antes de irse a la cama.
  2. Controlar las variables fisiológicas antes de irse a la cama: no ir a la cama con hambre, sed, ganas de orinar, etc.
  3. Llevar una dieta adecuada y no comer demasiado antes de irse a la cama.
  4. Evitar la ingesta de café, té, colas, nicotina o cualquier estimulante del sistema nervioso central durante todo el día, pero sobre todo en horas cercanas al sueño.
  5. El alcohol inicialmente aumenta la somnolencia y puede propiciar dormir 4 ó 5 horas, pero aumenta la probabilidad de despertarse en la segunda mitad de la noche.

El método de relajación de Jacobson y la respiración son beneficiosos, ya que el sueño se asocia a una respiración profunda, abdominal y regular y puede llevar a una desactivación fisiológica (Wilhelm et al. 2001).

Para lograr la desactivación cognitiva, se han utilizado las siguientes técnicas: 1) La intención paradójica, dando la instrucción de seguir todos los pensamientos sin establecer ninguna lucha para evitarlos, los ejercicios de Aceptación son de gran ayuda; 2) la observación del pensamiento, se trata de darse cuenta de lo que se está pensando y dejarlo ir; 3) la imaginación dirigida; 4) la interrupción de la estancia en la cama cuando no se duerme también sirve para este fin, aunque su misión principal sea asociar la cama al sueño.

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