Trastorno Antisocial de la Personalidad

Cuando reflexiono sobre estas preguntas identifico positivamente en ellas los comportamientos, la conducta y la forma de pensar o actuar que puedo tener yo u otra persona y que son habituales a lo largo de la vida:

  1. En general, ¿existen límites a la hora de hacer u obtener algo que desea?
  2. Si quiere hacer algo, ¿los posibles castigos podrían impedir que lo realizara?
  3. ¿Ha tenido problemas con la ley en alguna ocasión?
  4. ¿Mentiras reiteradas: es capaz de inventar cualquier excusa si tiene problemas?
  5. ¿actúa rápidamente sin detenerse en pensar en las consecuencias de mis acciones?
  6. ¿evalúa los riesgos y seguridad física al realizar una acción?
  7. ¿Es incapaz de mantener un trabajo o relación laboral de forma continúa?
  8. ¿Las consecuencias de su conducta normalmente es porque los demás se lo han buscado?
  9. ¿es frecuente terminar en peleas y golpes cuando alguien le irrita?
  10. ¿utiliza a sus amigos para conseguir lo que quiere sin pensar en las consecuencias que ello le puede generar?

Breve descripción del trastorno

Las CARACTERÍSTICAS ESENCIALES de las personas que sufren este trastorno es un patrón duradero de conductas socialmente irresponsables que reflejan desconsideración hacia los derechos de los demás.

El trastorno se inicia en la infancia y se desarrolla al final de la adolescencia, tiene una evolución crónica y desfavorable, con el paso del tiempo algunos de ellos presentan una cierta mejoría. Es de mayor prevalencia en los hombres.

La persona con este tipo de trastorno es impetuosa, incontrolable y actúa precipitadamente sin prever las consecuencias, es incapaz de aprender de la experiencia, en particular del castigo. Sus pensamientos y creencias se construyen con una actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y desprecio a las normas, reglas y obligaciones sociales,  manifiesta predisposición a culpar a los demás y a justificar su comportamiento conflictivo. No siente ni culpa ni remordimientos, suele culpar siempre a los demás.

En sus pensamientos y conductas demuestra una gran falta de control de impulsos, devalúa los sentimientos personales, manifiesta actitudes vengativas y codiciosas, suele frustrarse cuando no consigue satisfacer sus deseos de forma inmediata. Exhibe falta de empatía y despreocupación por los sentimientos o el sufrimiento de los demás.

Es muy frecuente la incapacidad de mantener una relación duradera o prolongada con nadie.

Necesita gratificaciones inmediatas y tiene tendencia a la agresividad si no consigue lo que desea en ese momento. Superficialmente pueden resultar agradables e incluso atractivos.

La falta de compromiso y la impulsividad caracterizan todos sus actos, es frecuente que mantengan muchas parejas sexuales. Su vida laboral es inestable.

Suelen tener adicciones a tóxicos o al juego patológico.

El Trastorno Antisocial de la Personalidad debe diferenciarse del Trastorno Narcisista de la personalidad ya que este no se caracteriza por la impulsividad, agresividad ni temeridad. Ni a la utilización de personas para obtener beneficios materiales.

Es necesario señalar que diversos estudios longitudinales han mostrado que la prevalencia de este trastorno disminuye con la edad, a medida que los individuos se vuelven más conscientes de la inadaptación de sus relaciones sociales e interpersonales.

Abordaje Terapéutico

Los abordajes terapéuticos de cualquier trastorno mental o alteración del estado de ánimo o la conducta siempre deben ser realizados por un profesional en la materia.

Establecer una alianza terapéutica adecuada en este tipo de Trastornos es de especial dificultad motivado principalmente por dos cuestiones fundamentales. La primera, la exhibición de argumentos locuaces y lleno de falsedades, llenos de buenas intenciones, justificaciones a la conducta que pueden impedir realizar una evaluación y valoración adecuada. La segunda, es de resaltar que los individuos antisociales acuden al tratamiento en circunstancias diversas ya que pueden ser reclusos o pacientes, lo que sí es importante para la terapia es no perder de vista que aceptan la terapia de forma obligada, llegan porque alguien les presiona para que cambien, con lo cual llevara aparejada actitudes defensivas hacia el terapeuta.

En un primer momento es necesario hacer una historia biográfica completa y buscar fuentes de información complementaria, para no confiar exclusivamente en lo que dice el paciente, es muy habitual que falseen la información y omitan cuestiones fundamentales de su evolución personal.

Es primordial la utilización de la socialización terapéutica para construir la base de la colaboración paciente-terapeuta además que incluya la identificación clara de cuáles van a ser sus responsabilidades en su terapia.

Desarrollaremos una jerarquía de objetivos basados en la Terapia Cognitiva-conductual, vamos a encaminarnos a reestructurar los esquemas que rigen su conducta y pensamientos desadaptativos, rígidos y aprendidos, intentaremos orientarlo hacia un proceso de pensamiento abstracto que incluya el desarrolla moral, ético y cognitivo en contraposición a las conductas que actúan como reglas: “hacen lo que les gusta, actúan de acuerdo a sus intereses y no manifiestan ninguna comprensión al modo en cómo afecta a los demás”.

Incluir dentro del conjunto  de la Terapia un Programa de Habilidades Sociales que ayude a mejorar sus relaciones sociales, deberá aprender a tener sentido de la responsabilidad así como preocupación por el bienestar o por entender como las relaciones sociales son parte importante de la vida. En este apartado, se incluye un Programa de Empatía y afecto que reeduque las relaciones con los demás y la falta de preocupación hacia las personas de su entorno, incluyendo el respeto a las necesidades y deseos de los otros.

Es a su vez necesario durante el proceso establece un Programa de Modificación de Conducta que conlleve el control de impulso y la demora en la satisfacción de necesidades inmediatas. Junto a él se sumara un programa de gestión de emociones que le capacite en la detección de emociones propias y en las de las personas con las que de algún modo pueda interactuar.

En general, en estos tipos de paciente la terapia debe desarrollarse de un modo gradual con énfasis en la conducta para posteriormente avanzar en los procesos de pensamiento. Estas metas limitadas van  a rebajar la desesperanza que produce la falta de efecto terapéutico que se puede obtener en la aplicación de los programas.

son pocas personas las que se terminan beneficiando de estos tratamientos ya que la gran parte abandonan o no concluyen la terapia. Es importante subrayar que el hecho de acudir y permanecer aunque sea por un tiempo breve es beneficioso para estas personas que sufren este tipo de trastornos ya que se puede conseguir reducir algunas de sus conductas antisociales.

Diversos estudios concluyen que la terapia cognitiva-conductual puede tener un efecto positivo en la vida de la persona antisocial, no debe esperarse ningún tipo de milagro, el funcionamiento optimo no deja de ser una meta a conseguir en este tipo de pacientes, la mejoría va a representar beneficios para la estabilidad del paciente y el bienestar de sus allegados.

Siempre se debe considerar en cualquier actuación que se lleve a cabo que es común a todos los trastornos de personalidad la falta de autoconciencia que tienen los pacientes, ya que vendrán a consulta normalmente derivado por un familiar o persona cercana, este hecho es muy importante a la hora del abordaje terapéutico y la estrategia a seguir en el desarrollo de las sesiones.

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