Trastorno de Asperger

¿No mantiene el contacto ocular? ¿Tiene dificultad para realizar expresiones faciales con normalidad? ¿Le cuesta mostrar sus emociones? ¿Le cuesta entender los sentimientos de las personas de su entorno? ¿Se relaciona con normalidad con los compañeros? ¿Acostumbra a jugar solo? ¿Comparte intereses con niños de su edad? ¿Se obsesiona fácilmente ante circunstancias concretas? ¿Se adapta a los cambios con dificultad? ¿Muestra predilección por algún tema en concreto? ¿Y por algún objeto? ¿Tiene rutinas establecidas? ¿Le cuesta salirse de esas rutinas? ¿Presenta alteración del lenguaje teniendo en cuenta su edad? ¿Presenta problemas para entender las bromas que se le puedan realizar? ¿Muestra dificultades de coordinación al caminar? ¿Muestra dificultad para coger el lápiz?


Descripción del trastorno

Es uno de los trastornos generalizados del desarrollo. Se caracteriza porque el niño presenta un deterioro en las habilidades sociales que se manifiesta con la alteración de conductas no verbales como no mantener contacto ocular o una débil expresión facial y corporal. También se acompaña de patrones de comportamientos repetitivos y estereotipados, se deben ver envueltos en rutinas inflexibles y les cuesta adaptarse a los cambios. Ante estos se muestran preocupados y reaccionan de forma obsesiva porque no saben lo que les va a venir. Este trastorno no va acompañado de problemas en el lenguaje, poseen una inteligencia media o media-alta y tienen una gran capacidad de memoria. Pero las dificultades que presentan en las habilidades de comunicación hacen que no entiendan las reglas sociales de igual forma, que utilicen el lenguaje corporal y la mirada de forma inapropiada, que malinterpreten ironías o bromas y que en general se mantengan al margen del mundo social. Por último cabe destacar que presentan un retraso en la adquisición de las destrezas motoras, tienen una forma de andar rígida y torpe, escasa coordinación y en el uso de las manos también se muestran torpes, lo que puede acarrear problemas a nivel académico. Generalmente este síndrome no se detecta hasta que el niño llega a la escuela, ya que es en ese ambiente donde se hace evidente la sociabilización y hasta entonces puede pasar de forma inadvertida.

Este trastorno debe diferenciarse del resto de trastornos generalizados del desarrollo, de la esquizofrenia, del trastorno obsesivo-compulsivo y del trastorno esquizoide de la personalidad.


Abordaje terapéutico

Es imprescindible realizar una evaluación para determinar el nivel de desarrollo intelectual, destrezas y conductas del niño y poder conocer con exactitud el punto desde el que partir para fijar un buen plan de tratamiento con el objetivo de conseguir aumentar la calidad de vida de las personas y familias que sufren este trastorno. Resulta útil realizar terapia cognitiva y conductual para que los niños aprendan a manejar sus emociones, los comportamientos repetitivos y las obsesiones. También es recomendable un entrenamiento grupal para mejorar las habilidades sociales y por último se debe incluir a la familia en terapia, pues deben aprender a utilizar estrategias con los niños afectados y deben aumentar la comprensión hacia  el trastorno.

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