Trastorno Desintegrativo Infantil

¿El desarrollo del niño ha sido normal durante los primeros años de su vida? ¿A partir de un momento determinado ha observado cambios en su hijo? ¿Hasta el momento de los cambios se había comunicado con normalidad? ¿Se había relacionado con niños y adultos sin dificultad hasta entonces? ¿Se ha vuelto irritable o tiene más rabietas de lo habitual? ¿Ha dejado de controlar esfínteres? ¿Ha dejado de usar el lenguaje correctamente? ¿Ha perdido el interés por el juego? ¿Se observan dificultades al caminar que antes no existían? ¿Tiene dificultades para usar el lenguaje expresivo con normalidad? ¿Presenta problemas para comprender lo que se le dice?


Descripción del trastorno

Es un trastorno que se clasifica dentro del grupo de trastornos generalizados del desarrollo. Se caracteriza porque el niño tiene un desarrollo normal por lo menos los 2 primeros años de su vida y posteriormente pierde habilidades que ya había adquirido en esos primeros años. Normalmente entre los 3 y 4 años empieza a sufrir una regresión súbita o insidiosa en áreas como el lenguaje, el control de esfínteres, las habilidades sociales, motoras y de comportamiento adaptativo y/o desinterés por el juego, siempre antes de los 10 años. Hay casos en los que pierden casi por completo el lenguaje. También se caracteriza por alteraciones en las habilidades de comunicación y por la presencia de conductas repetitivas. Esta regresión se estabilizada con el paso de los años y a pesar de que algunas capacidades pueden, en parte, recuperarse nunca se retorna al nivel previo. Por ejemplo hay casos en los que recuperan cierta capacidad para el lenguaje, construcción de frases sencillas, pero la habilidad de comunicación seguirá dañada con el tiempo. Se debe diferenciar de otros trastornos generalizados del desarrollo como autismo y trastorno de Rett por el momento de inicio, además de la demencia de inicio durante la infancia o niñez que viene determinada como consecuencia de una enfermedad médica.


Abordaje terapéutico

Es primordial realizar una evaluación de las habilidades mantenidas para potenciarlas y conseguir así que la persona se adapte al entorno de la mejor forma posible. Se procurará desarrollar al máximo las competencias básicas y alcanzar un equilibrio físico y emocional para el bienestar del niño y la familia. Básicamente se trabaja con terapia conductual reforzando el reaprendizaje de reglas básicas de buen comportamiento, normas esenciales en las relaciones sociales, el cuidado personal, el lenguaje y pautas de juegos. En definitiva se pretende que el niño que padece el trastorno aprenda de nuevo, en la medida de lo posible.

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