Trastorno Límite de la Personalidad

Cuando reflexiono sobre estas preguntas identifico positivamente en ellas los comportamientos, la conducta y la forma de pensar o actuar que puedo tener yo u otra persona y que son habituales a lo largo de la vida:

  1. ¿Sus relaciones son excesivamente intensas pero poco duraderas?
  2. ¿Haría cualquier cosa desesperada para impedirlo si cree que pudiesen abandonarle?
  3. ¿Es frecuente alternar los sentimientos de amor y odio hacia las personas?
  4. ¿Es indeciso ante la persona que quiere ser y el objetivo o meta que quiere conseguir?
  5. ¿Ha realizado alguna acción (gastos, consumo de sustancias…) sin pensarlo que le ha causado graves consecuencias personales posteriores?
  6. ¿Es capaz de realizar acciones que pongan fin a su vida?
  7. ¿Se inflige daño a sí mismo?
  8. ¿Su estado de ánimo suele cambiar de un momento a otro sin motivo?
  9. ¿Se queja de la existencia de un tremendo vacio interior?
  10. ¿Necesita destrozar cosas de repente?
  11. ¿Cuando las cosas van mal siente que se sitúa fuera de la realidad?

Breve descripción del trastorno

La CARACTERÍSTICA ESENCIAL en este tipo de trastornos es la inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, y de una notable impulsividad. Es un trastorno que genera un deterioro muy considerable en la vida del individuo.

De aparición al principio de la edad adulta, el deterioro causado por este trastorno y el riesgo de suicidio son mayores en los primeros años de la edad adulta y va desapareciendo gradualmente con la edad.

Las personas que sufren este tipo de trastorno tienen deteriorada la capacidad para llevar a cabo cualquier tipo de relaciones así como mantienen patrones de comportamientos altamente desadaptativos.

Se podría explicar cómo pautas duraderas de percepción, relación y pensamiento. Son personas confusas que presentan alteraciones en la imagen de sí mismos, dudan a menudo de sus objetivos en la vida o de sus preferencias sexuales y desarrollan constantes problemas en estabilizar su estado de ánimo.

Es característica su incapacidad de control de impulsos, ello hace que sus reacciones descontroladas puedan ser conductas temerarias o autodestructivas: consumen tóxicos, conducen con peligrosidad, presentan episodios bulímicos, son despilfarradores o se vuelven adictos al juego, se pueden involucrar en relaciones sexuales poco seguras.

Son muy sensibles a los cambios en sus relaciones interpersonales que suelen pasar de  idealizar a despreciar sin motivos aparentes, sus relaciones intensas suelen ser poco duraderas y acabar en rupturas traumáticas. Ante cualquier indicio real o imaginario de separación evocan temores intensos llegando a realizar esfuerzos excesivos para evitar el abandono: desde demandas judiciales, acciones autodestructivas o intentos de suicidios.

Sus pensamientos al igual que sus emociones cambian de una forma excesivamente rápida. Lo que piensan de sí mismo o los demás pasa del amor a la ira y a la culpa en un momento lo que provoca en los demás reacciones sociales confusas y conflictivas.

A ello se suma un estado de ánimo donde se combina la inestabilidad, las reacciones caóticas y las conductas impulsivas: es por ello por lo que no conecta con la realidad externa, experimentan cambios acusados y repentinos que van desde la normalidad a la depresión o la excitación con periodos de apatía y abatimiento en los que puede aparecer intercalados episodios de ira intensa e inapropiada y momentos de ansiedad o euforia. Lógicamente son incapaces de afrontar las exigencias y los conflictos de la vida adulta.

Hay que diferenciar de los Trastornos Histriónicos de la Personalidad ya que no conllevan características autodestructivas ni sentimientos de vacío y soledad y de los Trastornos Antisocial de la Personalidad ya que el comportamiento manipulador va encaminado mas a un deseo de poder o ganancia que al deseo de ser cuidado que ocurre en el Trastorno Limite de la Personalidad.

Abordaje Terapéutico

Los abordajes terapéuticos de cualquier trastorno mental o alteración del estado de ánimo o la conducta siempre deben ser realizados por un profesional en la materia.

El abordaje terapéutico es de extrema dificultad: la terapia de estos pacientes es muy complicada con cualquier enfoque que sea empleado, sin embargo, la terapia cognitiva-conductual parece establecer orientaciones eficaces en este tipo de población tan difícil.

En cuanto a la relación terapéutica va a fluctuar desde la solicitud de protección a violentas acusaciones de descuidos, por tanto, el terapeuta deberá manejar estas “crisis” que se darán dentro del tratamiento.

Es importante que el terapeuta comprenda la verdadera dimensión del trastorno y desarrolle una relación estable y fiable, no tomando represalias a las conductas iracundas aunque si ponga límites a sus intentos de trato especial.

Se considera acertado el poder tratar la impulsividad o la inestabilidad afectiva por medio de tratamiento psicofarmacológico, por lo que para ello, se deberá contar con la coordinación dentro del tratamiento del facultativo que le vaya a prescribir la medicación.

En cuanto a la aplicación de la Terapia Cognitivo-Conductual en primordial que vaya dirigido a disminuir las conductas autodestructivas de los pacientes. Posteriormente se dirige a identificar los esquemas cognitivos estables y duraderos que generan las pautas inadaptadas de conducta y que además las mantienen en el tiempo. Paliar la intensidad de sus reacciones emocionales y la inestabilidad de su estado de ánimo es importante realizar programas de Gestión y Control de emociones así como de Habilidades Sociales y asertividad, es decir, expresar sus emociones de forma adecuada.

Si merece especial mención la gran variedad de síntomas que manifiestan las estructuras de su pensamiento, es necesaria una reestructuración del pensamiento que le permita cambiar su forma de evaluar y relacionarse de manera tan extrema, es decir, como los cambios abruptos de opinión de un extremo al opuesto de manera instantánea,  p.e.: “soy una persona totalmente buena a soy una persona totalmente inaceptable”.

Son estas evaluaciones tan excluyentes y continuas de los acontecimientos la que les lleva a emociones extremas, a cambios abruptos y a la falta de un sentido claro de sí mismo.

En este aspecto, el terapeuta deberá tener en cuenta que las preocupaciones y los problemas del cliente suelen cambiar de una sesión a otra. Hay que centrar la terapia a un conjunto determinado de metas y prioridades manteniendo un enfoque cooperativo, de lo contrario, se corre el riesgo de dedicar cada sesión a una cuestión diferente y muy poco será alecer su sentido de identidad personal y modificar sus creencias mal adaptadas que a la vez están arraigadas en su vida diaria, en su falta de relación social y en el establecimiento de relaciones íntimas. Además necesitará de un mayor control de las emociones, aprendiendo modos adaptativos de identificar y expresar emociones, para ello trabajaremos con un programa de gestión de emociones.

En el desarrollo de la terapia mediante el “entrenamiento en autoinstrucciones” abordaremos el control de la conducta impulsiva problemática.

Es la terapia más larga de entre todos los trastornos. Entre los factores de buen pronóstico para la recuperación se encuentra el nivel alto de inteligencia, el talento artístico y la capacidad de imponerse una autodisciplina.

Siempre se debe considerar en cualquier actuación que se lleve a cabo que es común a todos los trastornos de personalidad la falta de autoconciencia que tienen los pacientes, ya que vendrán a consulta normalmente derivado por un familiar o persona cercana, este hecho es muy importante a la hora del abordaje terapéutico y la estrategia a seguir en el desarrollo de las sesiones.

Contacta con nosotros

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies