Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad

Cuando reflexiono sobre estas preguntas identifico positivamente en ellas los comportamientos, la conducta y la forma de pensar o actuar que puedo tener yo u otra persona y que son habituales a lo largo de la vida:

  1. ¿Las personas que le rodean piensan que es una persona reservada y fría?
  2. ¿Se asegura siempre que todo esté bien planeado mediante listas, horarios, orden, organización sea cual sea el objetivo de la actividad?
  3. ¿Es incapaz de acabar un proyecto porque no cumple las exigencias estrictas que se ha marcado?
  4. ¿Tiene que finalizar su trabajo aunque tenga que sacrificar sus actividades de ocio y/o familiares?
  5. ¿Es una persona de valores sociales inmutables y elevados?
  6. ¿Guarda cualquier objeto por si acaso algún día tiene utilidad?
  7. ¿Siente que todo el trabajo lo tiene que realizar por si mismo ya que nadie es capaz de hacerlo por lo menos de forma aceptable?
  8. ¿Controla de forma escrupulosa el dinero por si ocurre cualquier situación futura?
  9. ¿Sigue las normas de una forma obstinada?
  10. ¿Es una persona excesivamente precavida a la hora de organizar una actividad?


Breve descripción del trastorno

La CARACTERÍSTICA ESENCIAL de quienes sufren el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad se engloba en que manifiestan ser excesivamente ordenados, limpios, pulcros, puntuales, organizados y meticulosos, estas conductas adquieren una forma tan extrema que les causan sufrimiento o deterioro en el funcionamiento cotidiano y en sus relaciones sociales.

Se da al principio de la edad adulta, es bastante común, sobretodo en hombres. También conocido como Trastornos Anancástico de la Personalidad.

Son personas que mantienen una vida muy estructurada y estrictamente organizada. Sin embargo, su perfeccionismo, el miedo o temor a cometer un error interfiere con la toma de decisiones, esta incapacidad hace que la toma de decisiones se dilaten a lo largo de tiempo. En general, es significativo el exceso de preocupación por el control de los detalles, de sus emociones y de las de los demás, la falta de decisión y dudas constantes.

Prefieren las relaciones personales educadas, formales y correctas. Insistiendo en que los subordinados acaten las reglas y los métodos como ellos tienen pensado. Es manifiesta la resistencia a las sugerencias y puntos de vista de los demás y una irrazonable imposibilidad de cambiar la manera de hacer las cosas a pesar de la presión razonable de los demás sobre ellos. Insistencia irracional a que los demás se sometan a su propia forma de hacer las cosas o que hagan las cosas por sí mismos. Son personas que no toleran la incertidumbre.

Escrupulosos, inflexibles en asuntos relativos a la ética y a la moral, excesiva inquietud ante el bien y el mal, temor a hacer lo que no es correcto o por romper alguna normal moral o ética.

Su pensamiento se construye en términos de reglas, normas, programaciones de tiempo, son indecisos por miedo a los errores y se alteran frente a nuevas ideas.

Se entregan al trabajo, meticulosos y eficientes valorando en exceso la disciplina, la perfección, la prudencia y la lealtad. Están tensos, tristes y se muestran pesimistas. No expresan emociones ni sentimientos ya que los mantiene bajo control. Sus relaciones se basan en la dominancia o en la sumisión.

Se debe diferenciar del Trastorno Obsesivo-Compulsivo que es un trastorno de ansiedad caracterizado por obsesiones y rituales que realizan los sujetos para rebajar su tensión ansiosa siendo conscientes de que estos actos son irracionales sintiéndose incómodos aunque sin poder evitar el no realizarlos. Por ejemplo. Lavarse las manos 3 veces, secarlas y volver a lavarla 3 veces para evitar la suciedad. Mientras el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad conlleva comportamientos y pensamientos absurdos que se impone de forma involuntaria, que él considera que es su forma de hacer y se sienten cómodos haciéndolo además se extiende a cualquier contexto de su vida.


Abordaje Terapéutico

Los abordajes terapéuticos de cualquier trastorno mental o alteración del estado de ánimo o la conducta siempre deben ser realizados por un profesional en la materia.

La relación terapéutica puede dificultarse debido a la excesiva intelectualización y dificultad para expresar emociones y la pugna por el control de la situación, es característico en este tipo de pacientes que vean la terapia de alguna manera “practica” para la resolución del problema sobre el cual demandan ayuda. Suelen acudir a la terapia por otros problemas, por ejemplo ansiedad o depresión, también pueden presentar disfunciones sexuales.

Iniciaremos las Terapias cognitivas-conductuales que nos proporcionen la identificación de los esquemas cognitivos disfuncionales que han sido desarrollado a partir de experiencias previas. Una de nuestras metas será ayudar a disminuir la excesiva necesidad de control y perfección.

Aplicaremos técnicas de resolución de problemas para las dudas en excesos, preocupación por la exageración de la importancia o consecuencias de cualquier posible error. Fragmentaremos y estructuraremos la terapia en etapas para no abrumarles con la necesidad de alcanzar objetivos. Tendremos que ayudarle a comprender como adquirió los pensamientos rígidos y perfeccionistas, las consecuencias negativas asociadas a estos pensamientos y elaborar un método para que deje de controlar sus conductas y sus emociones, además debemos establecer un programa que le ayude a estructurar su vida, aprendiendo a establecer prioridades.

Podemos incluir el Registro de conductas que pueden ayudar a identificar la relación entre pensamientos, emociones y conductas.

Las técnicas de relajación y actividades agradables pueden resultar útiles, aliviando la ansiedad y los síntomas físicos.

Es muy característicos y no se puede obviar durante el desarrollo de la terapia que pueden existir resistencia debido a que les parece una pérdida de tiempo.

Por último, utilizaremos técnicas de control de preocupaciones y pensamientos desadaptativos con parada de pensamientos y cambio de exigencias propias, unido a entrenamiento en habilidades sociales que les ayude a centrar las relaciones sociales más en las emociones que en la productividad.

Siempre se debe considerar en cualquier actuación que se lleve a cabo que es común a todos los trastornos de personalidad la falta de autoconciencia que tienen los pacientes, ya que vendrán a consulta normalmente derivado por un familiar o persona cercana, este hecho es muy importante a la hora del abordaje terapéutico y la estrategia a seguir en el desarrollo de las sesiones.

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