Vaginismo


¿Siente dolor o escozor durante el coito que hace que no sean placenteras sus relaciones sexuales? ¿Siente dolor en el momento de la penetración que le impide que ésta se lleve a cabo? ¿Siente a nivel físico como si hubiera algo que le impidiera llevar a cabo la penetración? ¿Y ponerse un tampón? ¿Siente ansiedad cuando tiene que asistir a una visita programada al ginecólogo para la revisión? ¿Tiene problemas con su pareja a la hora de mantener relaciones sexuales por este motivo? ¿Evita llevar a cabo la penetración?


Descripcion del trastorno

Forma parte de los trastornos sexuales por dolor. La característica principal del vaginismo es la contracción involuntaria de los músculos de la vagina, frente a la introducción del pene, dedos, tampones o los espéculos ginecológicos utilizados durante una revisión ginecológica. La contracción puede ser desde ligera (produciendo rigidez y malestar) hasta intensa (impidiendo la penetración) y también, persistente y recurrente. No tiene por qué ir asociado a trastornos de la excitación.

Es más frecuente en mujeres jóvenes con actitud negativa hacia el sexo o en antecedentes de abusos sexuales o también con necesidad de controlar. El vaginismo está asociado a la educación y a condicionamiento del dolor a la experiencia sexual.

La forma más frecuente es la de vaginismo primario, existiendo desde las primeras relaciones como respuesta al miedo a la penetración. Como factores predisponentes podemos encontrar causas tan distintas como: sentimientos de culpa, traumas sexuales, conflictos de pareja, miedo al embarazo, entre otros.  En cuanto a los factores mantenedores del problema podemos incluir la ansiedad ante la expectativa de la penetración, anticipación al fracaso, la excesiva observación sobre la lubricación o dilatación vaginal, o la auto-exigencia centrada en los resultados. Tampoco podemos olvidar el papel que juega la pareja en el mantenimiento del problema.


Abordaje terapéutico

Una vez descartado cualquier problema orgánico, el abordaje terapéutico del vaginismo desde el modelo cognitivo conductual, está centrado en trabajar sobre los estímulos que hacen que se desencadene y se mantenga el problema, relacionado con la personalidad, las creencias sobre el sexo, las ideas preconcebidas, etc.

Para lograr el objetivo nos valemos de entrevistas, auto-informes y auto-registros, administrados para obtener información relevante sobre conductas, pensamientos y creencias que pueden estar interfiriendo.

La terapia sexual de Masters y Johnson se basa en la desensibilización sistemática o exposición, en el entrenamiento del músculo pubocoxígeno y en la inserción de dilatadores vaginales de tamaño creciente.  El tratamiento por exposición, la psicoeducación y otros ejercicios suelen ser una combinación que se  va planteando a lo largo de las sesiones terapéuticas en función de los logros obtenidos y hasta obtener la penetración.

La implicación de la pareja suele ser un factor determinante en la eficacia de la terapia.

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