La ateatención temprananción temprana está definida universalmente como aquel conjunto de acciones orientadas a la prevención e intervención asistencial de los niños que se encuentran en situaciones de riesgo o que presentan alguna discapacidad. En ISEP Clinic Jerez vamos a abordar esta semana esta cuestión.

La etapa en la que este tipo de intervención se lleva a cabo oscila entre 0-6 años; cuyo objetivo principal, no es otro que el de ayudar a encontrar una salida lo más pronto posible, ante la necesidad que se presente.

La intervención ha de plantearse siempre, en el momento en el que se advierte un retraso en el desarrollo evolutivo del niño y para que el proceso de intervención sea el mejor posible. La detección precoz, por lo tanto, juega un papel fundamental. Dicha detección, ayuda a que posteriormente se consiga de manera más eficaz el alcanzar un curso normal de desarrollo. Por lo tanto, demorar la intervención logopédica en esta fase evolutiva del niño no sirve más que para acentuar patologías en la comunicación, el lenguaje, el habla, o para propiciar alteraciones de conducta o dificultades de aprendizaje secundarias, cuyo tratamiento sería entonces más complicado y costoso para el logopeda, el niño, la familia y su entorno.

La atención temprana en logopedia, no puede dejar pasar ninguna de las áreas de desarrollo del niño; abarcando los campos de comunicación, lenguaje, socialización, motricidad, capacidad cognitiva, deglución, etc. La intervención por parte del logopeda, queda enmarcada dentro de la atención global tanto al niño como a su familia, colaborando como un miembro más del equipo multidisciplinar en su tratamiento.

Dicho esto, debemos señalar que generalmente, los principales objetivos que se persiguen son:

-Reducir los efectos del déficit a nivel global del desarrollo del niño.

-Optimizar, en la medida de lo posible, el curso del desarrollo del niño.

-Evitar o reducir la aparición de efectos o déficits secundarios o asociados producidos por un trastorno o situación de alto riesgo.

-Atender y cubrir las necesidades y demandas de la familia y el entorno en el que vive el niño.

-Considerar al niño como sujeto activo de la intervención.

En muchos casos, se debe tener en cuenta que uno de los grandes inconvenientes que se dan no es otro que el gran desconocimiento sobre este tema. Para empezar, se debe de creer en las posibilidades y capacidades del niño por lo que no se debe esperar a que ciertas habilidades estén adquiridas, sino que se deben estimular ya que si no, en muchos casos esos niños jamás las desarrollarán.

Basándonos en lo anterior, antes de dar el paso final de intervención en el niño, el logopeda determina los objetivos concretos que se pretenden alcanzar. Éste se debe poner siempre en conocimiento de la familia y en caso de que se requiera, también con el entorno escolar, facilitándoles la información necesaria para que sea aplicado en todos los ámbitos del niño.

En definitiva, la intervención en atención temprana es un proceso positivo que ayuda en el desarrollo de las capacidades del niño que se desarrolla en múltiples escenarios de aprendizaje, durante numerosas actividades que se le plantean.

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