La tartamudez o disfemia, es un trastorno del ritmo del habla caracterizado por repeticiones y prolongaciones verbales. Esta semana desde ISEP Clinic Jerez damos algunas pautas aconsejables ante este tipo de casos.

Además de dificultad para iniciar la oración, sabiendo el sujeto lo que quiere decir, los que lo padecen, reaccionan con conductas de esfuerzo y tensión para hablar, lo que a su vez puede provocar repercusiones negativas a nivel escolar, social y posteriormente laboral.

La aparición puede ser repentino o gradual. En edades tempranas el niño no es consciente de su disfluencia, pero según aumentan los problemas va adquiriendo conciencia de la dificultad que tiene para hablar. En la mayoría de los casos, la disfemia se inicia alrededor de los tres años de edad sin haber un motivo desencadenante.

Aunque antiguamente se pensaba que la tartamudez no desaparecía con el paso del tiempo o que no había posibilidad de solucionarla. Actualmente se ve la necesidad de un tratamiento logopédico específico, sabiendo de antemano que existe un buen pronóstico ya que, aproximadamente el 80 por ciento se recuperan. La recuperación es más habitual en niñas que en niños y generalmente ocurre antes de los 16 años de edad.

Por otro lado, la recuperación en edad adulta es más difícil, aunque se pueden emplear tratamientos paliativos que disminuyan la severidad del problema y sus consecuencias en los planos personales, sociales y laborales.

A continuación, mostramos algunas de las indicaciones que se pueden seguir tanto para quien lo padece, como para sus más allegados.

Orientaciones al disfémico:

– Reflexionar y relajarse (estar tranquilo) al comenzar a hablar.

– Antes de hablar espirar un poco e inmediatamente hablar.

– Al mantener los labios en una posición óptima, las palabras saldrán mejor.

-Hablar vocalizando.

– No hablar en los bloqueos y esperar un tiempo de relajación.

– Hablar sosegada y lentamente (enlentecer el habla).

– Inspirar y espirar para relajarse.

– No atender a la forma de hablar, sino dedicar tiempo a pensar lo que se va a decir y los gestos que se van a realizar.

-Practicar ejercicio físico. Esto influye en la voluntad y el carácter, produciendo dominio en la respiración y restableciendo el equilibrio.

– No fatigarse excesivamente y evitar el estrés.

Orientaciones a familiares y amigos:

– Tener paciencia para escucharle.

– Hablarle mucho y animarle a que él hable; de esta manera, por una parte, se mantiene en él el querer comunicarse y, por otra, se previene la evitación de la palabra y situación, que podría desencadenar trastornos sociales.

– Respetar el turno que le corresponde y no decirle que él no habla porque lo hace mal.

– No obligarle a hablar cuando no lo desee.

– No se debe llamar su atención sobre la manera de hablar y no hay que hacerle repetir lo dicho, reñirle, darle consejos o burlarse de él.

– Deben tener una disciplina tolerante, sin rigidez, para no engendrarle sentimientos de culpa.

Por último, cabe indicar que el tratamiento de la disfemia comprende: orientaciones al disfémico, orientaciones a familiares y personas más allegadas. Y por último, las opciones terapéuticas: psicoterapia, relajación, respiración, articulación, aspectos lingüísticos, lectura y conversación.

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