inteligencia-emocional-en-la-escuela¿Qué es la Inteligencia Emocional? ¿Es necesario dedicar una asignatura al desarrollo de este tipo de inteligencia en los centros educativos? ¿Por qué?

Hoy, desde ISEP Clínic Málaga, queremos tratar este tema que consideramos tan relevante en la educación de nuestros hijos y el cuál pensamos que debería ser abordado desde todos los centros educativos.

Para introducirnos en el tema es imprescindible hablar de Daniel Goleman, considerado el padre de la Inteligencia Emocional. Para este autor, la Inteligencia Emocional consiste en:

  1. Conocer las propias emociones.
  2. Manejar las emociones.
  3. Motivarse a sí mismo.
  4. Reconocer las emociones de los demás.
  5. Establecer relaciones.

Pues bien, como ya sabemos, las vivencias personales se caracterizan por la presencia continua de emociones que afectan a nuestro estado de ánimo. En la sociedad actual existe escaso conocimiento acerca de las emociones, manifestándose esta escasez de diferentes maneras: conflictos, violencia, ansiedad, estrés, depresión, consumo de drogas, suicidios, trastornos alimenticios, etc.

En el caso de los centros educativos también se refleja esta problemática, donde podemos ver cómo gran parte de la  infancia se caracteriza por el fracaso escolar, niños y niñas con problemas psicológicos, baja motivación por los estudios y falta de interés o de valor por el esfuerzo personal o por la obtención de logros. Todo ello nos lleva a pensar en la necesidad de crear situaciones nuevas, favorecer estímulos y trabajar el desarrollo integral de las personas, teniendo en cuenta tanto el campo intelectual como el emocional.

Si queremos una educación que prepare para la vida debemos atender al desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo. No solo es importante enseñar conceptos, sino también los procedimientos y las actitudes. Atender a esta necesidad implica la implantación de programas de educación emocional, pero tanto la falta de recursos como la falta de conocimiento acerca de la temática hacen que este tipo de programas no estén disponibles en la mayoría de los centros educativos.

Estos programas serían de especial importancia en la Etapa de Educación Primaria. Esta etapa constituye un período crucial en el desarrollo de la personalidad, y la escuela debe basar el aprendizaje tanto en la parte cognitiva como en la afectiva. Tanto en ésta como en las diferentes etapas del desarrollo, los aspectos emocionales juegan un papel esencial en la vida y constituyen la base o condición necesaria para la formación de la personalidad.

¿Qué deberían enseñar los centros educativos para un pleno desarrollo de la inteligencia emocional de nuestros hijos?

Según nuestra experiencia, y tal como plantean muchos de los expertos sobre la temática, los centros deben ofrecer al alumnado programas donde los niños trabajen los cinco componentes de la Inteligencia emocional:

  • Autoconciencia: donde los niños tengan conciencia de sus propias emociones y puedan reconocerlas. Si los niños no son capaces de esto estarán a merced las emociones incontroladas.
  • Autorregulación: es necesario que los niños aprendan a manejar sus propios sentimientos para que así puedan, a su vez, expresarlos de la forma apropiada. Por ejemplo, el control de la ira o la furia es fundamental para las relaciones interpersonales.
  • Motivación: las emociones y la motivación están íntimamente interrelacionadas, ya que una emoción tiende a impulsar una acción. Encaminar las emociones, y la motivación consecuente, hacia el logro de los objetivos es esencial para prestar atención, auto- motivarse, manejarse y realizar actividades creativas.
  • Empatía: esta se basa en el conocimiento de las propias emociones y es el fundamento del altruismo. Las personas empáticas son capaces de ponerse en el lugar de la otra persona y entender sus sentimientos, lo que ayuda mucho a evitar conflictos y a la creación de relaciones positivas.
  • Habilidades sociales: establecer buenas relaciones con los demás es, en gran medida, la habilidad de manejar sus emociones. Las personas que dominan estas habilidades sociales son capaces de interactuar de forma suave y efectiva con los demás.

El problema reside en la novedad de este campo y su tradicional falta de aplicación  en las aulas. Esto hace que los educadores se encuentren ante un reto que, en la mayoría de las ocasiones, no son capaces de enfrentar con éxito. Es por ello necesario una formación en esta materia y tomar conciencia de que la única forma de poder abordar la educación emocional es mediante una consciente formación continua.

RECUERDA…

Si necesita más información acerca del tema o quiere que desde nuestro Departamento de Psicopedagogía se trabaje la inteligencia emocional de vuestros hijos, no dude en contactar con nosotros en ISEP Clínic Málaga donde estaremos encantados de atenderles.

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