terapia-de-duelo

En la tradición psicológica se ha hablado del duelo como un proceso donde sucedían una serie de etapas, como por ejemplo, las etapas de Kübler-Ross de negación, ira, negociación, depresión y aceptación. O bien un proceso donde se dan unas determinadas fases, como es el caso de las fases de Parkes de insensibilidad, anhelo, desorganización y desespero, y la fase de conducta reorganizada.

Hoy en día cada vez son más los psicoterapeutas que siguen un modelo de intervención como alternativa o complemento a las etapas o fases, el cual está basado en una serie de tareas  propuestas por J. W. Worden. Estas tareas, que a continuación veremos, aportan un papel activo y no una mera pasividad mediante la que uno atraviesa una serie de etapas inevitablemente. Estas tareas son:

1) Aceptar la realidad de la pérdida: es frecuente que ocurran diferentes negaciones a este respecto. Por ejemplo, negar la realidad de la pérdida, negar el significado de la pérdida o negar que la muerte sea irreversible. El objetivo en esta tarea es trabajar la sensación de irrealidad, aceptar que esa persona está muerta y no volverá para así poder afrontar el impacto emocional de la pérdida.

2) Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida: es necesario experimentar el sufrimiento y expresar el amplio rango de emociones que pueden originarse como el enfado, tristeza, culpa, ansiedad o impotencia. Es importante resaltar que nuestra sociedad no favorece la expresión del sufrimiento, siendo también una forma de negación el no sentir. Aquí la intervención es la de ayudar al superviviente a identificar y expresar sus sentimientos.

3) Adaptarse a un medio en donde el fallecido está ausente: la pérdida supone un cambio de roles, funciones o necesidades que cubría la persona fallecida y requerirá un reajuste. El psicoterapeuta aquí ha de facilitar a que construya una nueva vida sin esa persona, así como ayudar en la toma de decisiones hacia esa nueva vida.

4) Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo: dar un lugar adaptativo al recuerdo y restablecer su vida sin esa persona. El objetivo en esta tarea es la de aprender un nuevo rol, dando la bienvenida al recuerdo y despidiéndose del mismo modo del vínculo físico de la persona fallecida.

Desde este paradigma el duelo se ve como un proceso de homeostasis, es decir, un proceso cuyo fin es restaurar el equilibrio. Por tanto, la persona que sufre una pérdida se encuentra en un mundo en el que su vida ya no es igual a la que era, lo que supone la necesidad de atravesar un proceso de adaptación a la pérdida. De esta manera, para que la elaboración del duelo resulte adaptativa, requiere de la realización de las tareas anteriormente mencionadas.

Este es un proceso en el que la persona en duelo puede atravesar de forma natural por sí sola, o puede ocurrir también que quiera o necesite un acompañamiento profesional en este proceso. A veces ocurre en la elaboración del duelo que la persona se estanca en alguna de las tareas o etapas por determinados factores (tipo de pérdida, falta de apoyo, vínculo con el fallecido, estilo de afrontamiento, etc.) haciendo que el duelo se complique y no se termine de resolver. El tratamiento psicológico en estos casos se vuelve fundamental.

En ISEP Clinic Alicante estamos especializados en terapia de duelo, si has sufrido una pérdida y quieres o necesitas ayuda profesional, no dudes en contactar con nosotros.

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