Acaba el curso, 82 días de vacaciones. Padres y docentes temen que el parón del verano perjudique a los estudiantes  y olviden contenidos y rutinas necesarios para el aprendizaje.

El debate es el mismo de todos los años: ”Deberes en verano, ¿sí o no?”Psicología Infantojuvenil

«No hay una respuesta unívoca», opina el Colegio de Pedagogos de Cataluña, que reconoce que «la tradición de mandar y de hacer los llamados deberes de verano ha entrado en crisis». Para centrar el debate, se distingue entre los alumnos de secundaria y los de primaria. A los de secundaria les sucede a menudo que hay alumnos a los que les ha quedado alguna asignatura pendiente y que tienen la oportunidad de recuperarla en septiembre, por lo que para ellos el verano es un tiempo extra para recuperar la materia con actividades que no son propiamente deberes en el sentido tradicional. No es en esta etapa secundaria en la que se produce el debate, sino entre los alumnos más jóvenes, los de primaria.

Lo que está en juego es cómo ocupar el tiempo de ocio durante tantas semanas, por lo que parece que «unos deberes bien pensados y personalizados pueden contribuir a tener algo positivo que hacer durante un rato porque hay tiempo para todo si se organiza».

Lo que está claro es que ya nadie recomienda tareas monótonas o repetitivas, porque los tradicionales cuadernillos o fichas descontextualizadas no funcionan.  Hay muchas actividades mucho más interesantes e intelectualmente enriquecedoras para hacer durante el verano y que harán que sigan aprendiendo mucho en vacaciones.

Los deberes que recomendamos para este verano son:

Cocinar

La cocina es una de las actividades que podemos realizar en familia y de la que los niños más disfrutarán. Nos va a dar la oportunidad de estrechar lazos con ellos, además de hacer ejercicios de motricidad fina, aritmética, volúmenes, formas, pesos y medidas, incluso para trabajar conceptos básicos de física y química.

Pasear en compañía

Pasear por el campo, la playa o la montaña, incluso por un parque arbolado que esté cerca de casa es una oportunidad magnífica de introducir en la conversación temas de ciencias naturales y conocimiento del medio: las plantas, los animales, el tipo de cultivos, el clima, las nubes, el movimiento del Sol y la Luna, y la sedimentación y la erosión como aspectos visibles que pueden tocar y que les fascinará que les expliquemos de manera sencilla. Y si acompañamos el paseo con una merienda que nos hayan ayudado a preparar, el día será completo. Eso sí, no olvidéis gorros, agua abundante y protección solar, lo que además nos invitará a hablar sobre el cuidado de la salud.

Hacer una colección de rocas o conchas marinas

En nuestros paseos podemos recoger piedras o conchas marinas que llamen la atención de los niños o parezcan interesantes por su forma o composición y luego intentar identificarlas haciendo nuestra primera colección de rocas, minerales o conchas marinas. No es necesario que la colección sea completísima ni que acertemos exactamente, pero sí podemos identificar la elección de los ejemplares (podéis adquirir un libro de la biblioteca o buscar por internet), clasificarlos, etiquetarlos y ponerlos en una pequeña exposición.

Visitar un parque natural

Seguro que cerca de vuestra casa o lugar de vacaciones hay alguna zona de interés especial como un Parque Natural. Planificar una excursión, buscando las características de la zona e investigando sobre la fauna y flora o los elementos geográficos más llamativos ya será una actividad educativa por sí misma, pero cuando la completemos con la experiencia real de la visita, se volverá de verdad inolvidable y hará que los niños aprendan muchísimo de la Naturaleza y de su propio entorno.

Confeccionar un libro de fotos familiares o crear un diario de aventuras

¿Qué mejor manera de recordar todas estas aventuras y descubrimientos que plasmándolas en un cuaderno o libro lleno de fotos familiares y momentos inolvidables? Además de repasar lo que hemos aprendido, los niños trabajarán su motricidad fina con las tijeras y el pegamento, su sentido artístico y creativo eligiendo colores y formas, y la expresión escrita redactando sus experiencias.

Para terminar y como imprescindibles, debemos ayudarles en los deberes de sonreír, soñar, escuchar el sonido del mar, volar cometas, comer helados, dormir y descansar mucho, dar abrazos, decir “te quiero”, y ser niño, independientemente de la edad.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies