No es la primera vez que hayamos recordado un suceso del pasado, pero sin embargo no podemos hacer lo mismo con otro hecho. La neuropsicología estudia la memoria selectiva porque podemos conservar en nuestra memoria ciertos sucesos, mientras que olvidamos por completo otras incidentes.

“Si lo recordáramos todo, estaríamos tan enfermos como si no recordáramos nada” decía William James. El olvido es la incapacidad para recodar nombres, fechas, hechos o conocimientos. Se produce por saturación o fallos en la recuperación, aunque recordar todo sería tan terrible como no recodar nada.

 El psicólogo Gerd Thomas Waldhauser de la Universidad de Lund en Suecia llevó una  investigación en la que descubrieron que la memoria selectiva realmente existe y podemos entrenar a nuestra mente para olvidar sucesos difíciles.

La investigación certifica que cuánto más tiempo intentemos olvidar un recuerdo, más difícil será recuperarlo.  Es decir,  si ocultamos durante décadas de nuestra mente el dolor que sufrimos con la pérdida de un familiar, sería prácticamente improbable volver a recordar las palabras que oímos durante su funeral. Ante esto, es una capacidad muy útil para  personas con síntomas de depresión o de trastorno por estrés postraumático.

El recuerdo de unos sucesos y otros no se debe a la disonancia cognitiva puede tener un papel importante en nuestros recuerdos selectivos.  Ésta disonancia es la  que sucede cuando nos sentimos culpables por tener dos opiniones, actitudes o creencias contrarias, nos lleva a eliminar una de ellas.

Cuando nos sentimos culpables por haber realizado una acción contraria a nuestras creencias, como por ejemplo haber dejado un trabajo, encontramos la manera de darle vueltas a la situación hasta hacernos creer que realmente era la decisión correcta, aunque en el fondo sepamos que desearíamos no haber tomado esa decisión. Al distorsionar el recuerdo, la memoria que tengamos de esa medida será completamente diferente.

¿Cómo ejercitar nuestra memoria selectiva?

Los neuropsicólogos recomendamos que la memoria selectiva se practique y se trabaje de tal manera que, cuánto más ejercitemos una memoria específica, más habilidad tendremos para recuperar este tipo de recuerdos. Así pues,  un escritor tendrá una memoria increíble para las definiciones de términos especializados mientras que un violinista tocará de memoria el Canon de Pachelbel y un economista recordará la situación de la Bolsa hace uno, dos y tres meses.

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