Cuántas veces hemos escuchado que las personas mejoran su estado de ánimo cuando llega el sol  o justo al revés, la famosa depresión primaveral. ¿Hay base científica de esta teoría social, es un mito o una realidad? Bien es cierto que  el manual de trastornos psiquiátricos americano, el DSM-V ( American Psychiatric Association) ya  describe como trastorno el Trastorno Depresivo con Patrón Estacional.  Dicho trastorno se describe como la aparición y remisión de episodios de depresión mayor en momentos del año característicos de forma recurrente.  Entonces es cuándo todos nos preguntamos, ¿por qué mejoramos nuestro estado anímico o sentimos depresión al llegar la primavera?

Existen varias hipótesis al respecto: el rol de la luz, las alergias y los factores sociales. No existe base sólida científica para comprobar ninguna de ellas. De las tres hipótesis la única que  sí presenta cierta evidencia científica es la del ROL DE LA LUZ (mayor intensidad y duración).

La función de la vitamina D.

En concreto de la vitamina D3 que adquirimos de forma natural a través de la luz solar. Esta vitamina está relacionada con el funcionamiento cognitivo. Además está relacionada con los ritmos circadianos del hipotálamo. Uno de nuestros antidepresivos, la famosa SEROTONINA, se incrementa con la luz solar. Por ello se dice que el sol es nuestro antidepresivo natural. Pero por otro lado tenemos a nuestra querida  MELATONINA, nuestra hormona relacionada con el ciclo sueño-vigilia y también con la estabilidad del ánimo. Ésta se activa de forma inversa,  se incrementa con la oscuridad y disminuye con la Luz.

Por otro lado se ha estudiado la importancia de la Vitamina D en el funcionamiento de nuestra glándula Tiroides encargada de regular nuestro metabolismo y el funcionamiento de nuestros órganos. Una deficiencia de Vitamina D altera el funcionamiento de la Tiroides (por defecto o por exceso). Una alteración por defecto, el Hipotiroidismo, puede provocar cansancio, aumento de peso, depresión emocional, somnolencia incluso después de dormir toda la noche. Por el contrario una alteración por exceso, el hipertiroidismo nos provocará una marcada ansiedad y tensión, labilidad emocional, irritabilidad e impaciencia, depresión fluctuante…

Las alergias.

Se ha estudiado que los alérgicos con problemas de inflamación respiratoria presentan mayor  tasa de depresión primaveral. Esto podría relacionarse con el polen ya que éste provoca mayor inestabilidad y susceptibilidad en los estados de ánimo.

Factores Sociales

Desde la perspectiva sistémica relacional hay varios factores que pueden provocar la llamada depresión primaveral. Con el buen tiempo, salimos como los caracoles, se incrementan nuestras actividades al aire libre y sociales (pareja, familia y amigos). Quienes tienen una calidad de vida baja, durante la primavera sufren la presión social de sentirse obligados  a “estar bien”. Se trata de la presión de estar siempre feliz y activo por un lado y sentir nuestra incapacidad para serlo. Las personas  que en esta estación del año pasan por una mala situación pueden presentar patologías y síntomas depresivos más intensos porque son incapaces de estar bien y felices.

Por otro lado se hace más evidente, al mirar para afuera ,que estamos solos, que no tenemos amigos, que no nos llevamos bien con nuestra familia, que me paso media vida encerrado en casa, porque no tengo pareja, porque no sé con quién salir a tomar unas cañas… , en definitiva se hace más evidente que ESTOY SOLO. Esto nos provocará sin duda un estado depresivo que coincide con el Sol y el darnos cuenta de nuestra realidad.  Entonces tenemos dos opciones o bien aceptar nuestra realidad y pedir ayuda a un profesional o echarle la culpa de nuestra depresión a esta  maldita primavera.

Todas estas teorías intentan explicar el aumento de los trastornos de ánimo con la llegada de la primavera pero no hay suficiente base científica para ninguna. Lo que sí es cierto es que la primavera la sangre altera y algo ocurre que nos altera el estado de ánimo. A algunos nos ayuda a estar mejor, más felices y activos pero a otros a todo lo contrario, a estar más tristes. En mi caso pertenezco afortunadamente a los primeros. Así que, aun siendo una alérgica sin tiroides,  yo estaré tomando el sol como los caracoles hasta que vuelva a hibernar.

 

 

 

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