sexología
Si nos encontramos en un vestuario masculino lleno de hombres, en el momento de ducharse podemos reparar que algunos de ellos hacen las mil una virguerías para taparse con la toalla para no revelar el tamaño de su pene a los demás, quizá temiéndose la típica burla o chistecito de turno. Esta escena es más común de la que podemos imaginar ya que muchos hombres al mirar hacia abajo y observar a su compañero de fatigas sienten un cierto pavor y desearían que fuera más grande. Solo falta mirar la gran cantidad de anuncios que se pueden encontrar en diferentes canales de comunicación, donde la oferta de diferentes tratamientos “médicos” o remedios caseros milagrosos, prometiendo unos alargamientos prodigiosos, es abundante.

Sí chicos. Como miembro del gremio masculino se que el tamaño de nuestro pene cuando se compara con el de los amigos o al tener relaciones sexuales, a más de uno, nos intimida y acompleja. Y, hablando con pacientes, amigos y conocidos, en un arrebato de sinceridad, me han confesado que, aunque solo sea alguna vez, les ha preocupado su tamaño y hubieran deseado que fuera más grande. Y si estás leyendo esto te estarás preguntado que respuesta voy a dar a la pregunta del titulo…

Pues la respuesta es si y no y para que importa. Sí, ya lo sé. Sé lo que estás pensando. Esta es la típica respuesta de un psicólogo que no se quiere mojar. Pero voy a explicarme mejor. Por un lado, claro que el tamaño importa. Importa porque aumenta nuestra autoestima y nuestra seguridad al tener relaciones sexuales. En definitiva, es vitamina para nuestro ego. Y esto sucede porque a nivel simbólico los atributos sexuales tanto masculinos (pene) como femeninos (pecho, vagina), son símbolo de masculinidad y feminidad. Entonces se dibuja en nuestra mente el concepto de que cuanto mas grande es nuestro pene, mas masculino soy o, cuanto mas pechos tengo más femenina seré. Y si, habrá algunas mujeres que les guste que el miembro de su pareja sea grande, como de igual forma a muchos hombres les gusta un pecho de tamaño considerable. El problema es que este valor simbólico que se le da al pene configura nuestra mente y parece condicionarla en la creencia de que cuanto mayor es el miembro viril más placer se podrá dar a mi pareja. Pero ¿que hay de cierto de esta creencia tan extendida?

En primer lugar, deberíamos dejar claro que para lo que muchos es un tamaño pequeño entra dentro de los estándares de normalidad. Los estudios científicos nos pueden ayudar a ser lo más objetivos a este respecto. Y estos estudios indican que el promedio del tamaño del pene es de 13,3 centímetros en erección. Por tanto, habría que borrarnos de la cabeza que los penes inferiores a 20 centímetros son pequeños. Y hemos de tener en cuenta que este promedio puede variar entre los distintos países y regiones y en algunos ser un poco más elevado y en otros ser más bajo. En cuanto al grosor la normalidad se sitúa entre los 8,5 y los 11,5 centímetros. Por tanto hay que borrar de nuestra mente esa idea de tener un pene pequeño cuando los datos objetivos muestran lo contrario.

Por otro lado, hay que aclarar que lo que se considera un pene disfuncional o micropene con el que si se tiene serias dificultades para realizar una relación sexual con penetración es que tenga un tamaño inferior a 7 centímetros en erección y no en un estado de flacidez ya que muchos de ellos crecen considerablemente cuando entran en excitación.

Por tanto, la inmensa mayoría de penes superan con creces esta cifra por lo que la mayoría de hombres dispone de un pene con las medidas adecuadas para tener relaciones sexuales de forma satisfactoria y sin problemas en lo que a funcionalidad se refiere. Si estos datos no son suficientes, hay que tener en cuenta, a demás, que el promedio de profundidad de la vagina es de entre unos 9 a 13 centímetros y que solo el primer tercio de ella, donde se ubica el punto G, está capacitada para ofrecer placer sexual. Teniendo en cuenta que el otro centro del placer femenino se encuentra fuera, en el clítoris, podemos llegar a la conclusión que no es necesario un pene de grandes dimensiones para ser un buen amante y satisfacer sexualmente a la pareja.

En conclusión, si en vez de estar preocupados o acomplejados por el tamaño de nuestro pene, nos dedicáramos a escuchar a nuestra pareja sobre cuales son sus gustos y preferencias sexuales, seguramente mejoraríamos como amantes, aumentaríamos la percepción des satisfacción en nuestras relaciones sexuales y podríamos ir abandonando esa errónea idea que cuanto mas grande, más placer.

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