Delirium

¿Se distrae con mucha facilidad? ¿Le cuesta mantener la atención en su entorno? ¿Puede mantener una conversación elaborada?. ¿Se desorienta hasta el punto de no saber si es noche o de día, no saber qué hora es o dónde está? ¿Está más agitado y nervioso por la noche?. ¿Tiene problema para conciliar y mantener el sueño? ¿Se siente con sueño por la mañana?. ¿Padece alguna enfermedad médica? ¿Está consumiendo o ha dejado de consumir algún tipo de medicamento o alguna sustancia?. ¿Hace cuánto que sufre estos síntomas?


Breve descripción del trastorno

El delirium o síndrome confusional agudo se caracteriza por un deterioro cognitivo global y de atención, una disminución del nivel de conciencia, una actividad psicomotora anormal que puede verse aumentada o disminuida y alteración del ciclo vigilia-sueño. Ocurre durante un corto período de tiempo, horas o días (Por lo general unos 3 días), y suele variar la intensidad a lo largo del día empeorando por la noche. También pueden aparecer los síntomas de forma brusca debido, por ejemplo, a un traumatismo craneal, aunque no es lo habitual. Se puede deber a una enfermedad médica como la demencia, que es el caso más frecuente; a sustancias, medicamentos o productos tóxicos.

Síntomas destacados:

  • Alteración de la conciencia: Hay problemas para centrar, mantener o dirigir la atención a lo que nos rodea en el entorno. Los estímulos poco importantes distraen con facilidad. Puede ser difícil o imposible mantener una conversación.
  • Alteraciones de la percepción y el pensamiento: Se dan alucinaciones, ilusiones, falsas percepciones y falsos reconocimientos. No se da un pensamiento ni razonamiento profundo, están limitados e influenciados por la fantasía.
  • Alteraciones de la memoria: lo que provoca desorientación temporal y espacial.
  • Alteración de lenguaje: hay dificultad para recuperar palabras y pronunciarlas; y al escribirlas.  En algunos casos el lenguaje es vago y en otros abundante pero sin sentido.

Síntomas asociados:

Problemas de sueño, agitación nocturna, se producen gritos, llamadas de ayuda, maldiciones, musitaciones, quejas…

Los síntomas propios del delirium se pueden resolver en pocas horas o durar durante semanas, en especial en personas que a la vez tengan una demencia. Pero si se corrige pronto la causa que provocan los síntomas del delirium, es más probable que la recuperación sea completa.


Propuesta de abordaje terapéutico

El objetivo principal a la hora de tratar el delirium es detectar las causas que generan los síntomas, ya sea una enfermedad médica o cualquier sustancia o medicamento. Porque abordando la causa, con fármacos principalmente, conseguiremos controlar los síntomas y de esta manera solucionar mejor el problema. Por lo general se puede dar la hospitalización, pero aunque se esté hospitalizado o no el tratamiento debe ser igual. Primero habría que asegurar la medicación necesaria para proporcionar un alivio de los síntomas y del dolor. También hay que enseñar a la persona técnicas de relajación para evitar la ansiedad y el estrés que puede provocar el dolor, la confusión y el hecho de poder estar inmovilizado. Después disminuir el miedo del paciente y aumentar su control de la situación dando información clara, comprensible y regular sobre la enfermedad, su estancia en el hospital o en casa, atención médica que precisa y pruebas que vayan a realizarse. Mantener regularidad en los cuidadores: ya sea de personas cercanas o personal sanitario. Promover sentimientos de seguridad y orientación: poner relojes y calendarios que estén visibles para poder comprobar la hora y fecha siempre que se desee o se tenga duda y así evitar la pérdida de noción del tiempo y desorientación, la presencia de un familiar o alguien cercano o un cuidador y así evitar que se tenga que inmovilizar físicamente, poner objetos personales en la habitación, proporcionar radio o TV para relajar o ayudar a mantener un contacto con el mundo exterior, facilitar la rutina diaria en la medida de lo posible, recordar con la persona verbalmente datos del día, hora, localización e identidad de los miembros del equipo sanitario y de los familiares, y en caso de que no pueda expresarse verbalmente, facilitarle alguna manera para poder comunicarse (papel, pizarra, ordenador, etc.) No interrumpir el sueño, evitar que haya una sobre estimulación, exceso de ruido, luz, una temperatura adecuada.

Cuando desaparezca el delirium o síndrome confusional agudo es necesario proporcionar tranquilidad a la persona ayudándola a comprender la situación que ha vivido.

Siempre hay que informar a la familia sobre el proceso que vive su familiar, haciendo comprender que se trata de una complicación y asegurar que no se está volviendo loco. Implicarles en la supervisión y proceso del  problema

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