Enuresis

¿A veces es incapaz de controlar la orina por el día? ¿Y por la noche? ¿Tiene por lo menos 2 escapes por semana? ¿Ha estado por lo menos 3 meses consecutivos con escapes? ¿El niño tiene 5 años o más? ¿Ha dejado de controlar la orina después de un periodo de haberlo conseguido? ¿Evita situaciones en las que pueda sentir vergüenza si descubren que se hace pipí encima? ¿Los escapes le afectan en sus actividades diarias? ¿Ha disminuido el rendimiento escolar desde que se inició el problema? ¿Tiene dificultad para dormir las horas establecidas para su edad?

 

Descripción del trastorno

Este trastorno de la eliminación se caracteriza porque el niño se orina repetidas veces en la cama o en la ropa ya sea involuntaria o intencionadamente. Existen 3 subtipos: sólo nocturna, sólo diurna o ambas a la vez. Para diagnosticarlo tiene que darse por lo menos 2 veces por semana durante un mínimo de 3 meses consecutivos y/o que produzca un malestar importante en las actividades diarias del niño, además se deben descartar problemas médicos o la ingesta de sustancias que provocan incontinencia. La edad debe ser mayor de 5 años o un nivel equivalente de desarrollo. Este problema puede ser primario cuando el niño nunca ha alcanzado contener la orina o secundario si el niño lo ha adquirido y posteriormente presenta problemas de incontinencia durante un año o más. Esta dificultad puede ser muy limitante en la vida de un niño y producir problemas añadidos como baja autoestima, alteración del sueño, dificultad para las relaciones sociales, sentimientos de culpa, estrés e incluso puede afectar al rendimiento escolar.

Es necesario diferenciar cuando hay incontinencia debido a problemas médicos o por tomar sustancias diuréticas.

 

Abordaje terapéutico

Es fundamental que la familia entienda el problema y lo trate con naturalidad sin culpabilizar al niño, ya que así se genera un ambiente más positivo que le estimula. En ocasiones el trastorno remite por sí sólo y para estos casos hay que tomar una serie de medidas que pueden ayudar, como: controlar la ingesta de líquidos sin excederse a partir de media tarde, orinar justo antes de ir a dormir, involucrar al niño en la limpieza y cambio de sábanas y ropa. Cuando el problema persiste es recomendable seguir con las pautas anteriores y además incorporar nuevos métodos como la utilización de un calendario marcando, el propio niño, los logros y fracasos y recompensarle cuando la conducta sea la esperada. Por la noche también se puede usar un sistema de alarma que consta de un aparato con un sensor de humedad que se dispara al inicio del escape, ello hace que el niño interrumpa la micción y se levante al baño para terminar. Por último es necesario trabajar con las emociones para disminuir los sentimientos de culpa y vergüenza o la baja autoestima.

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