Trastornos de la Personalidad por Evitación


Cuando reflexiono sobre estas preguntas identifico positivamente en ellas los comportamientos, la conducta y la forma de pensar o actuar que puedo tener yo u otra persona y que son habituales a lo largo de la vida:

  1. ¿Es una persona miedosa y cohibida a la hora de relacionarse?
  2. ¿Cree que todas las personas tienen cualidades superiores a las que pudiese tener?
  3. ¿No se atreve a realizar trabajos temiendo las críticas posteriores que pudiese recibir?
  4. ¿Cree que la gente le critica ferozmente en todas las situaciones sociales?
  5. ¿Le preocupa mucho no gustar a la gente?
  6. ¿Evita el contacto íntimo por miedo a acabar siendo ridiculizado?
  7. ¿Se siente tenso y observado en las reuniones sociales?
  8. ¿Le gustaría hacer nuevas amistades aunque le parece imposible debido a su miedo?
  9. ¿Cree que la mayoría de la gente tiene una mala opinión de su valía?
  10. ¿Le falta confianza a la hora de probar alguna actividad nueva?


Breve descripción del trastorno

La CARACTERÍSTICA ESENCIAL para las personas con Trastornos de personalidad por evitación es que son sujetos que mantienen un patrón general de inhibición social, unos sentimientos inferiores y una hipersensibilidad a la evaluación negativa.

Se manifiesta al principio de la edad adulta, sin embargo su inicio se da en la infancia siendo niños tímidos y retraídos.

Las personas que sufren este tipo de trastornos presentan un continuo estado de inquietud, desasosiego, temor, vacilación, impaciencia reaccionando exageradamente a cualquier acontecimiento que interpretan como ridículo, como una crítica o desaprobación. Les genera una gran ansiedad, no solo cualquier situación en la que pueda cuestionarse, sino también temen su propio descontrol.

Evitan las actividades que implican relaciones personales íntimas no porque no deseen tenerlas sino por temor a ser ridiculizados o avergonzados posteriormente, por desconfianza social. Se puede observar en ello la clara conducta de evitación de actividades recreativas en grupo, de visitas sociales, de fiestas o de participación en organizaciones comunitarias. Excesiva preocupación ante la certeza de no gustar a los demás.

Buscan amenazas potenciales en cualquier relación social o laboral. Se refugian en su imaginación para conseguir fantasear en la consecución de sus actividades o relaciones. Se perciben a sí mismos inadecuados o inferiores socialmente, lo que hace que se aíslen, devalúan sus logros y mantienen una persistente soledad y vacio.

Preocupaciones excesivas sobre las relaciones sociales ya que las desean intensamente pero no son capaces de iniciarlas, siempre por miedo. Son preocupaciones constantes que giran en torno a si son o no socialmente aptos, si tienen atractivo personal, si son inferiores a los demás o si son personas irrelevantes. Manifiestan emociones tortuosas, normalmente describen tensión, tristeza, ira, sentimientos constantes y confusos, oscilan entre el miedo a la burla y el deseo de afecto.

Profesionalmente, la falta de seguridad les impide aceptar nuevas responsabilidades o trabajos que impliquen relaciones con gente nueva.

Debe quedar claro que la razón de la evitación de cualquier actividad o relación en las personas que poseen este trastorno debe ser el miedo a la crítica, reprobación o rechazo.

Estos pacientes suelen desarrollar trastornos afectivos y de ansiedad, especialmente fobia social y ansiedad generalizada.

Debe diferenciarse del trastorno esquizoide ya que las personas que sufren este trastorno no desean relacionarse, las relaciones les resultan indiferentes, mantienen cierta satisfacción por el aislamiento mientras que los que sufren trastornos de la personalidad por evitación lo evita debido a su ansiedad y a su temor, aunque desean tener relaciones.

Se diferencia de la Fobia social ya que en estos son temores específicos relacionados con una actuación determinada. (p.e. miedo a hablar en público). Es decir, en estos casos lo que evitaría son ciertas circunstancias sociales.


Abordaje Terapéutico

Los abordajes terapéuticos de cualquier trastorno mental o alteración del estado de ánimo o la conducta siempre deben ser realizados por un profesional en la materia.

Es difícil la alianza terapéutica debida a las conductas de evitación, ello va a conllevar complicación para que se comprometan con el tratamiento, además hay que sumarle la hipersensibilidad del paciente y su estado defensivo.

Las técnicas cognitivos-conductual deben ser puestas en prácticas para abordar la conducta de evitación.

Si es necesario se puede ayudar de la psicofarmacología que en principio rebaje la ansiedad que va asociada a estas conductas, para ello habría que derivarlo al facultativo o especialista que coordinadamente junto con el desarrollo de la terapia prescriba el fármaco y la dosis adecuados al momento.

En primer lugar ayudaremos a identificar los esquemas cognitivos disfuncionales y mediante técnicas de reestructuración ayudaremos a normalizar los pensamientos desadaptativos, los miedos a las críticas y al rechazo.

Desarrollaremos un programa para trabajar la evitación cognitiva, conductual y emocional ya que estas personas no solo mantienen conductas de evitación externas sino también internas, evitan pensar sobre temas que le producen ansiedad, evitan conductas y evitan emociones y sentimientos incómodos.

Estos pacientes tienen un déficit de habilidades debido a la pobreza de sus experiencias sociales, para ello elaboraremos Programas de Habilidades sociales y asertividad que conlleven formas adecuadas de relacionarse, realizar nuevas amistades y profundizar en las existentes, incluida habilidades sociales no verbales, contacto ocular, sonrisa, postura).

Recalcar que no se trata de eliminar las conductas, sentimientos, emociones que producen ansiedad sino aumentar las herramientas de afrontamiento hacia las situaciones que son negativas. Una persona no cae bien a todos con los que se relaciona, ese rechazo debe ser evaluado como parte de las relaciones sociales.

La fase final de la terapia deberá incluir un programa de prevención de recaídas, es importante prever la facilidad que existe en estos pacientes de volver a sus patrones de conductas evitativas, por tanto para prevenir las recaídas tendríamos que trabajar tanto en la esfera conductual como en la cognitiva, es decir, en sus procesos de pensamientos.

Siempre se debe considerar en cualquier actuación que se lleve a cabo que es común a todos los trastornos de personalidad la falta de autoconciencia que tienen los pacientes, ya que vendrán a consulta normalmente derivado por un familiar o persona cercana, este hecho es muy importante a la hora del abordaje terapéutico y la estrategia a seguir en el desarrollo de las sesiones.

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