Trastorno de Tics

¿Parpadea o guiña los ojos con frecuencia? ¿A menudo realiza muecas faciales? ¿Sacude el cuello con frecuencia? ¿Tiene tos repetitiva no asociada a enfermedad? ¿Realiza ruidos guturales repetitivos sin motivo? ¿Realiza algún movimiento recurrente? ¿Lo repite varias veces al día? ¿Carraspea reiteradamente? ¿Lleva más de 1 año con la conducta alterada? ¿Tiene varios tipos de tics a la vez? ¿La conducta se ha iniciado antes de los 18 años? ¿Durante la conducta el niño se muestra más nervioso de lo habitual? ¿La realización de los tics parece reducir la tensión? ¿Cuándo el niño está muy distraído con alguna actividad de su interés se reducen los tics?


Descripción del trastorno

Los tics se definen como movimientos repentinos, rápidos, recurrentes, generalmente de poca duración y con breves intervalos entre uno y otro. Se realizan involuntariamente y a pesar de experimentarlo como irresistible es posible evitarlo durante un tiempo. Pueden empeorar en situaciones de estrés y reducirse en actividades que requieren mucha atención o durante el sueño. Existen dos categorías, simples o complejos, según si afectan a uno o varios grupos musculares, pero también se pueden clasificar según el tipo de tics si son motores o vocales. Se distinguen varios tipos de trastornos de tics:

  • Trastorno de la Tourette: engloba tics vocales y motores múltiples aunque no tienen por qué darse a la vez, deben estar presentes por lo menos desde hace un año y nunca encontrar un periodo libre de tics superior a 3 meses consecutivos.
  • Trastorno de tics motores o vocales crónicos: La característica esencial de este trastorno es la presencia de tics vocales o motores pero no de ambos a la vez. Para el diagnóstico deben aparecer tics durante al menos un año, pero no debe haber ni un solo periodo de más de 3 meses sin tics.
  • Trastorno de tics transitorios: Se caracteriza por presentar tics motores y/o vocales, bien pueden ser simples o múltiples. Suelen aparecer varias veces al día, casi todos los días y como mínimo durante 4 semanas, pero nunca más de 12 meses.

Para el diagnosticado de los trastornos anteriores los tics deben suponer un deterioro importante en cualquiera de las actividades del niño y siempre debe darse antes de los 18 años.

  • Trastorno de tics no especificado: Aquí se incluyen los trastornos de tics pero que no cumplen los criterios de un tipo específico. Por ejemplo los que duran menos de 4 semanas o se inician después de los 18 años.

Se debe diferenciar de movimientos anormales que acompañan a enfermedades médicas, de efectos de sustancias, de otras dificultades específicas de movimientos, de compulsiones, de otros trastornos del desarrollo y de comportamientos típicos de la esquizofrenia.


Abordaje terapéutico

En muchos casos los tics remiten espontáneamente, pero algunas veces hay que intervenir y resulta esencial enseñar al niño y a la familia el conocimiento de los tics para disminuir posibles problemas emocionales. La terapia cognitiva-conductual también resulta efectiva para reducir los tics, se basa en que el niño tome consciencia de su problema, si se auto supervisa será más efectiva la toma de consciencia, aprenda técnicas de relajación, a realizar conductas opuestas a la alterada y también a manejar la obtención de premios y castigos consecuentes a su forma de actuar.

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