Trastorno Negativista Desafiante

¿A menudo tiene pataletas? ¿Habitualmente discute con los adultos? ¿Desafía a los familiares e incumple las órdenes recibidas? ¿Molesta deliberadamente a otras personas? ¿Culpabiliza a otros de sus malas prácticas? ¿Monta en cólera fácilmente? ¿La actitud desafiante le afecta en la relación con otros compañeros, y/o en las habilidades académicas?


Descripción del trastorno

Los niños que sufren este trastorno se caracterizan porque muestran una actitud de oposición constante y evidente hacia toda figura de autoridad, ya sean padres o maestros. Ponen a prueba una y otra vez los límites que se les ha marcado, constantemente ignoran las órdenes, suelen molestar intencionadamente a otras personas agrediéndoles verbalmente, se enfadan con facilidad y son inflexibles a la hora de pasar por alto cualquier circunstancia que pueda derivar en discusión. Hacen un uso exagerado de las palabrotas, rompen las reglas y normas de conducta socialmente esperadas para su edad y tienden a culpar a otros de sus actos. Se manifiesta siempre en el contexto familiar, pudiendo manifestarse o no, en otros contextos como la escuela. Este comportamiento es muy evidente hacia los adultos o compañeros de mucha confianza. Este trastorno suele manifestarse antes de los 8 años y no más tarde del inicio de la adolescencia y provoca un deterioro importante en la actividad social, académica o laboral. Además conlleva problemas de baja autoestima, poca tolerancia a la frustración, deficientes relaciones sociales y eventualmente bajo rendimiento académico. Debe distinguirse del trastorno disocial, de trastornos del estado de ánimo, de trastornos psicóticos y del TDAH. Hay que tener en cuenta que las dificultades en la comprensión del lenguaje en ocasiones puede provocar el no cumplimiento de normas, por falta de entendimiento.


Abordaje terapéutico

Este trastorno debe tratarse desde 3 perspectivas distintas. En primer lugar a nivel individual, partiendo de técnicas cognitivas y conductuales, se va a intentar aumentar la capacidad del niño de afrontar los problemas e intentar resolverlos de la mejor manera posible. Para ello es imprescindible corregir las habilidades comunicativas, las de control de impulsos y a la vez aprender a gestionar las emociones. En segundo lugar es necesaria una terapia con la familia con el objetivo de aumentar la comunicación entre sus miembros y procurar que las interacciones sean más positivas y satisfactorias. La educación de estos niños es complicada y puede llegar a producir sentimientos dañinos, así que es de vital importancia trabajar con los padres para que se sientan comprendidos, reciban apoyo y métodos para actuar correctamente en la crianza de estos niños. Por último también resulta eficaz la utilización de técnicas grupales con niños de edades parecidas y unidos por el mismo problema ya que les ayuda a desarrollar habilidades interpersonales. Se usan técnicas para aprender con modelos que actúan correctamente, interpretando roles o realizando autoinstrucciones, es decir, ir verbalizando lo que se debe hacer en cada momento para que sea correcto.

Contacta con nosotros

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies