Trastornos del Aprendizaje

¿Tiene dificultad para identificar las letras y asociarlas con su sonido? ¿Comete errores al leer o escribir, del tipo omitir, añadir o cambiar letras, o su orden? ¿Inventa o lee palabras distintas de las que aparecen en un texto? ¿Entiende los textos que lee? ¿La lectura es lenta y con numerosas interrupciones, repeticiones y correcciones? ¿Muestra dificultad para recordar pequeñas listas como los días de la semana o los meses? ¿Comete habitualmente errores al realizar operaciones matemáticas? ¿Presenta dificultades para realizar pequeñas cuentas mentalmente? ¿Le cuesta recordar las tablas de multiplicar? ¿Le cuesta relacionarse con otros niños?


Descripción del trastorno

Este trastorno se caracteriza por que los niños que lo padecen muestran dificultades en el aprendizaje de habilidades básicas como la lectura, la expresión escrita o el cálculo y su nivel de rendimiento está por debajo de lo esperado para su edad. Existen cuatro subtipos ® trastorno de la lectura, trastorno del cálculo, trastorno de la expresión escrita y trastorno del aprendizaje no especificado.

El ámbito escolar es fundamental para detectar estas dificultades, pues para el profesor existe la referencia del nivel de aprendizaje en los otros niños y él tiene claros los objetivos a alcanzar en cada momento. En cualquier caso en el ámbito familiar también se debe estar atento para detectar cosas que pueden llamar la atención y acudir a un especialista para que pueda resolver dudas. En cuanto al lenguaje oral hay que atender si el niño omite letras, si añade o las cambia de orden y en cuanto al escrito es necesario que aprendan el sonido o nombre de las letras cuando se inician en la enseñanza del abecedario. Para detectar posibles dificultades de cálculo se debe atender a aspectos como si el niño dice los números en orden o hay omisiones entremedias, si representa correctamente con los dedos los números o si presenta dificultades para leer o escribir los números. Generalmente los niños que reciben un tratamiento adecuado y tienen un CI elevado consiguen minimizar las consecuencias negativas del trastorno y pueden no manifestar mayores problemas de adultos. De lo contrario cuanto más tarde se detecte mayor será la dificultad de tratar el trastorno, pues la frustración ante los fracasos escolares puede derivar en otros problemas adicionales como la baja autoestima, la desmotivación, la pérdida en otras materias por el propio desinterés generado e incluso problemas de conducta.

Este trastorno no debe confundirse con un rendimiento bajo en las diferentes materias causado por falta de oportunidades en la enseñanza o por problemas de audición y/o visión. Tampoco con el retraso mental, pues presentar un trastorno de aprendizaje no se relaciona con tener un CI por debajo de 70.


Abordaje terapéutico

En primer lugar el psicólogo debe realizar una evaluación junto al niño y la familia para detectar en qué área o áreas se presentan las dificultades. Generalmente es conveniente solicitar información al colegio y mantener contacto de la evolución. A continuación debe diseñar un plan de tratamiento individualizado en el que prime la intervención en las habilidades académicas afectadas, es decir, debe haber una reeducación y también hay que proporcionarle estrategias de afrontamiento. Pero no se debe olvidar tratar otros aspectos como la tolerancia a la frustración, la baja autoestima, la comunicación o problemas de conducta, si existen, y necesariamente la implicación de los padres. En definitiva, se deben potenciar las aptitudes positivas e intentar compensar aquellas en las que existen dificultades.

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