aceptacionQue existen  personas con rasgos o trastorno de personalidad narcisista es algo que desde la licenciatura sabía pero fue a partir del año 2010 que la vida me entregó un gran ramo de narcisos. Un ramo que decora mi consulta y se ha ido construyendo directamente porque los narcisos leves acuden solicitando ayuda terapéutica o indirectamente porque me llegan a través de, normalmente ellas, sus parejas. Quiero pedir disculpas de antemano si alguien se molesta pero sí, voy a hablar de pacientes en femenino. Y no porque no acudan hombres a mi consulta sino porque la mayoría de pacientes víctimas de acoso moral o maltrato emocional en mi realidad terapéutica,  son mujeres. En este artículo quiero explicar qué entiendo yo por acoso moral, por qué se produce y cómo lo trabajo en psicoterapia de adultos.

Hoy cuando observo ese ramo soy consciente del aprendizaje terapéutico  y personal que me regalan mis pacientes.

A todas esas mujeres que acuden con un aparente trastorno de ansiedad generalizada, crisis de pánico, pérdida de deseo sexual, trastorno ansioso depresivo, fibromialgia… y demás y variadas etiquetas que a menudo acompañan de una medicación psicofarmacológica porque ellas tienen un problema y no están bien o peor aún, están enfermas, quiero lanzarles un mensaje terapéutico: No estáis enfermas simplemente tenéis una oportunidad de tomar vuestro propio poder.  Cuando esto ocurra creerme que vuestra temida ansiedad, depresión o sintomatología  se irá sin más.

QUÉ HAY DETRÁS DE MI “ENFERMEDAD”

Durante todo este tiempo he constatado que detrás de una mujer ansiosa es muy frecuente encontrar una relación sentimental de acoso moral. Esta relación les provoca baja autoestima, inseguridad y se van atrapando en un círculo  cada vez más estrecho, cerrado y dependiente porque piensan que el problema son ellas, que algo les pasa, que no saben hacer las cosas, que no se saben relacionar, que se equivocan en todo incluso en su rol de madres, que no son buenas amantes y compañeras, que se quejan por todo teniéndolo todo  y no saben  por qué o incluso han pensado ir al ginecólogo para pedir hormonas ya que tienen la enfermedad de no tener deseo sexual….Sufren.

Todos los seres humanos de este planeta tenemos dos necesidades básicas a nivel emocional, sentirnos valorados y sentirnos queridos. Las mujeres víctimas de acoso moral no tienen cubierta una o ninguna de las dos. En muchas ocasiones saben que las quieren pero no sienten que las quieren porque las quieren mal. Mal entendido como una forma de querer que me resta, que no me suma, que no me hace sentir mejor persona sino llena de defectos y debilidades mientras lo tengo todo y me lo dan todo. Estas carencias emocionales normalmente vienen de largo. Puede ser que  su historia pase por haber sido niñas muy correctas socialmente, que no han dado grandes problemas, muy responsables  que hacían en cada momento lo que toca hacer porque eso es lo que está bien. Niñas que quizá han sufrido desamores, episodios de bullying, que físicamente no se gustaban…pero que eso nunca se explicaba para no dar problemas y/o porque hablar de emociones es ser débil.  Pueden ser niñas que han crecido con padres muy normativos, que las aman con locura pero que nunca reconocieron sus valores sino que simplemente el ser así, el ser válido, era “tu obligación”, lo que debías hacer. O quizá son niñas que vivían con unos padres que las aman pero solo se preocuparon que nos les falte nada. O niñas felices que en la adolescencia sufrieron bullying  o eran el patito feo mientras las demás ligaban más o tenían más éxito o chicas felices que viven una mala experiencia emocional y que por su edad, por su falta de conocimiento y experiencia, no saben elaborar de forma sana…. Hay tantos motivos como mujeres así que el arte está en que cada una de nosotras descubra los suyos y reconstruya su historia con paz. Lo que está claro es que somos lo que somos por algo, que nuestras creencias y valores se construyen de una forma u otra en función de nuestra experiencia vital. Estas mujeres cuando son adultas, cuando han desarrollado suficiente experiencia vital y materia gris en el cerebro empiezan a tener síntomas porque no son conscientes que son la cenicienta que no quería comer perdices.

EL ACOSO MORAL

En una pareja existen tres pilares básicos para que funcione de forma sana, que son: sentimiento de pertenencia, pasión y confianza.

  • El sentimiento de pertenencia es ese sentimiento de que somos dos, somos una unidad de dos que compartimos un mismo proyecto vital.
  • La pasión es el sentirnos atraídos sexualmente por el otro pese al paso del tiempo, que física y sexualmente me siga gustando.
  • Y la más importante, que no se cumple en los casos de acoso moral, es la confianza. Confianza entendida como la capacidad de poder explicarle al otro lo que pensamos y sentimos SIN QUE NOS JUZGUE. Podemos estar de acuerdo o no con algo pero el otro no nos juzga. Y aquí entra en juego el gran valor del lenguaje (constructivismo).  

 En el acoso moral oímos muchas frases pero escuchamos otras. Lo que nos dicen en sí no es negativo y a menudo responde a una voluntad de ayuda o de “enseñarnos” a hacer las cosas, pero lo que escuchamos son mensajes de “lo hago mal” “él lo hace mejor” “él tiene la razón”, etc.  Es ese lenguaje sibilino que nos daña y nos hace sentirnos pequeños e inferiores, en definitiva con menos valor.  Es frecuente que estos mensajes vengan de personas que necesitan alimentar su ego, necesitan sentirse mejores o válidos para disfrazar carencias personales. Por otro lado suelen ser personas con éxito social y laboral, reconocidos, seductores… Nos darán grandes discursos de enseñanzas de la vida y acabaremos cediendo pero sintiéndonos mal emocionalmente.  Y no falla, científicamente cuando confirmo personalidad con test psicotécnicos científicos, válidos y fiables aparecen los trastornos de personalidad narcisistas acompañados de rasgos  compulsivos o trastornos de personalidad compulsivos acompañados de rasgos narcisistas, tanto da. A estas relaciones “tóxicas” me refiero cuando hablo de acoso moral. Pero recuerda que el poder se lo estás dando tú.

Cuando le das el poder

Casi siempre empezamos quejándonos del otro o de lo injusta que es la vida, o del por qué este universo malvado nos ha enviado esta u otra situación, pero casi nunca utilizamos la llamada ley del espejo. En psicoterapia me enriquece mucho trabajar con pacientes “víctimas” de acoso moral porque puedo aportar lo mucho o poco que se tanto por formación como por experiencia vital. Todos y cada uno de los pacientes que vienen a verme me traen alguna lección de vida. Además es súper enriquecedor ver el cambio que van experimentando en su identidad y en consecuencia en sus vidas. Que conste que he puesto la palabra “víctimas” entre comillas no porque no lo sean sino porque quizá han necesitado tener esta etiqueta para reconstruirse, así que visto así no me parece una palabra tan negativa.

EL PROCESO TERAPÉUTICO

La psicoterapia es autoconocimiento y cambio, así tan corto como suena. Es vital que la paciente entienda los motivos personales, de identidad, personalidad, narrativa de vida….que la han llevado a atraparse en este tipo de relaciones. Cuando la paciente pueda reconducirse es probable pero que muy probable que el narciso se marchite y tenga que buscar otro contenedor donde volcar todas sus carencias. Esta reconducción tiene a grandes rasgos los siguientes pasos:

  1. Quitarse la etiqueta de “enferma”. Darse cuenta que lo que le pasa tiene nombre y apellidos y que además como no eres la única hay múltiple bibliografía científica al respecto, grupos de autoayuda, servicios sociales dedicados a mujeres “maltratadas emocionalmente”….en definitiva no eres tan rara si resulta que somos tantas. Fíjate qué raro!
  2. Entenderte, conocer cómo eres y el por qué te has construido así. Entender cómo el ser justamente así (identidad) te ha llevado a esta relación que mantienes por un miedo que te bloquea hacia al cambio.
  3. Decidir si iniciamos terapia de pareja para reconstruir la relación . Trabajamos nuestra forma de comunicarnos, elaboramos el perdón, decidimos cambiar intentando querer al otro no como yo decido sino como el otro necesita, intentamos acercar nuestros valores de vida,etc… o bien,
  4. Iniciar el cambio necesario en tu identidad y en tu vida, entendiéndote, con compasión, sin juzgarte y dejando que el miedo “sano” te acompañe pero no te invalide ni paralice. Si tú no cambias acabarás teniendo en tu vida una colección de cromos de narcisos-compulsivos en el álbum emocional y/o profesional de tu vida. En este cambio utilizo entre otras,  técnicas narrativas, la línea de vida, escudo de valores, autocaracterización, técnica del hada madrina, rituales terapéuticos y técnicas concretas de comunicación como la famosa y vital Asertividad.  Y desde mi más profunda humildad profesional utilizo algo que no se aprende en cursos, másteres o posgrados, mi “alma”. Algunos me entenderán y otros no pero así es la vida, aceptación.

Recuerda que gente con ganas de volcar sus carencias personales en el otro existe, lo que es, ES pero siempre puedes decidir qué hacer  con ello. Puedes seguir quejándote al universo de las desgracias que te suceden o utilizar la ley del espejo y ver que quizá ese universo no es tan malo y justamente tú, atrapada en un bloqueo por sentir miedo ,ser algo  terca, insegura….necesita una GRAN desgracia o, tocar fondo que es lo mismo, para decidirse a CAMBIAR. De igual forma que la crisálida se convierte en mariposa.

Mientras yo seguiré en mi consulta construyendo mi ramillete de narcisos acompañando a  mis pacientes a reconstruirse en libertad,  aportando lo que sé porque lo he aprendido y porque el universo me lo enseño. Y así iré tatuándome mariposas de colores.

 

 

 

 

 

 

 

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